septiembre 16, 2012

Expulsa al mendigo emocional de tu vida


Un hombre vive desesperado porque su pareja amenaza con dejarlo. Lo que ella le reclama es totalmente ambiguo. Si él hace algo por reconquistarla, ella le informa que no era precisamente lo que necesitaba. O si no hay forma de usar este argumento, la crítica es otra: "está bien, hiciste lo correcto, pero para mí, ahora es tarde". El hombre no puede desengancharse de este juego histérico y manipulatorio. Cree que se muere si ella lo deja.

O podemos hablar de aquel que vive angustiado porque un referente muy importante de su vida ya no está. Podría ser un padre, un amigo, ¿por qué no un líder? Quien hoy padece la ausencia se había aferrado (o ligado) en demasía con respecto a alguien que ya no está. Casi sin darse cuenta, basó su vida en el apoyo del otro. En este momento el vacío es tal que la persona siente que no podrá seguir adelante.

- ¿Debemos convertirnos en una freezer para que una pérdida o amenaza de pérdida pase casi inadvertida?
- ¿Es insalubre experimentar la angustia cuando extrañamos a alguien?
- ¿La solución vendrá por el lado de poner distancia y no encariñarnos con la gente?

Planteados dos casos y algunos interrogantes, vayamos hacia la mentira que hoy debemos empezar a erradicar de nuestras vidas:
"Sin ti, me muero;
sin ti, no soy nada;
sin ti, nada valgo;
nada vale la pena"

¡Mentira, mentira, mentira y mentira! Quienes creen esto, han caído en la mentira de la dependencia. Le han dado un poder soberano al otro sobre sus vidas. Han subestimado en forma absoluta lo que solamente Dios puede hacer por ellos. Decidieron, aún sin darse cuenta, idolatrar al otro (y lo que pudieran recibir del otro).

Volvemos entonces a las preguntas sobre si la frialdad será el camino, o si debemos reprimir nuestras emociones. No pasa por allí la solución. Amemos y entreguémonos al otro. Cuidemos nuestras relaciones. Atendamos a las señales que nos indican que algo pueda no estar bien. Todo eso es lo fundamental.

Pero cuidado con las manipulaciones, cuidado con creer que tu valor está determinado por el cariño que hoy te brinda tu cónyuge, cuidado con construir vínculos de dependencia, cuidado con olvidarse que hay sólo una dependencia saludable: la dependencia de Dios, tu Creador y tu Padre amado que no te abandonará ni jugará contigo.

Amigo, no vivas como un felpudo simplemente para que alguien esté a tu lado en una actitud de menosprecio. Valórate. Cuanto más te colocas en una posición de mendigo emocional, menos atractivo tienes. Ama, ama y ama. Ahora bien, suelta, suelta y suelta. El amor viene acompañado de tu libertad y de la libertad ajena.

Gustavo Bedrossian

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